lunes, 4 de mayo de 2026

 

 Exposition Park

Federico Cantú Garza

1907-1989

 


 

Numeración en Publicación  CYDT 7

Catalogo                    FC- O - CT 03


Autor
                        Federico Cantú Garza 1907-1989


Colección                   Cantú Y de Teresa              

Titulo de la Obra      Descanso en la huida a Egipto 1928

Año
                           1929

Técnica                      Témpera  sobre tela                       

Dimensiones             138x118

Dimensiones  comp. 157x137

 

 

 


FCG Copyright © 1989-2026

fotografias Bo Art

CYDT©1989-2026

 

 

 

 

CYDT

cantuart@hotmail.com

Exposciones

 

Museo de Los Ángeles California 1929-30

Palacio de las Bellas Artes 1970


Palacio de las Bellas Artes 1986


Museo Franz Mayer 1991


Museo Nacional de Arte 1992


Museo Amparo 1993


Museo de Sinaloa 1997


Museo de Linares 2008

Museo Chávez Morado 2011

SPM 2017

 

Publicaciones

 

Federico Cantú-obras realizadas 1922-1948

– Salvador Toscano-Cardoza Y Aragón

Seis Décadas 1980


MUNAL- Art Deco 1992

Seis de décadas UNAM

Una Nueva Visión 1989

Cien Aniversario Federico Cantú 2007

Museo Chávez Morado 2011


 
 
 

 

Fue en 1921 a su larga estancia en Texas  y con la premura de radicar en México, donde Loreley ( madre del artista joven)  trabajaría con Gabriela Mistral y José Vasconcelos,

Y en ese momento cuando el joven Federico se inscribe en la Escuela de Pintura al Aire Libre de Coyoacán, dirigida por el maestro Alfredo Ramos Martínez.  Es una época donde el muralismo empieza a ganar gran importancia. Los grandes maestros de la pintura  acompañan las gestas heroicas, las costumbre y los tiempos de cambio a nuestra mexicanidad.

Paralelamente y con una visión del arte libre; Ramos Martinez, encabeza una serie de Escuelas de pintura y escultura, recordando la Escuela de Paris.

Recuerda Federico;

“El criterio y la orientación eran franca mente impresionistas. Del culto que rendíamos a Monet, Pizarro, Sisley, Seurat, Van Gogh, y por supuesto Cézanne, aprendí la limpieza del color y la más furiosa anti academia ”

El futuro de mi hijo - comentaba Loreley- Esta en Paris.

Cuando cumplí catorce años, sentí el ansia de París. Los libros de mi madre y las novelas románticas con teatro en la Ciudad Luz, me alucinaron; me sedujeron al grado de convertir en obsesión lo que en un momento fue embriaguez espiritual.

“Llegué a Francia a los 16 años, de chico es cuando uno cree más en las metas, recuerdo que ya instalado en Paris, fueron muy gentiles conmigo los viejos; Me enseñaron, además de las mañas de andar tras las mujeres y el alcohol, mucho del criterio de ellos. Amigos como José Decreeft, Mateo Hernández, Ginés Parra y por supuesto, don Alfonso Reyes, el cual me decía: “La única manera de ser provechosamente nacional consiste en ser generosamente universal”, y agregaba: “pues nunca la parte se entendió sin el todo”.

Durante una década en Montparnasse (1924-1934) Cantú convivió con los más grandes artistas de la época - todo ese grupo en torno a Picasso- y también con grandes intelectuales como Renato Leduc, Cardoza y Aragón, Alfonso Reyes, Moreno Villa, César Vallejo y Antonin Artaud, considerado como el “poeta maldito” y con el que cultivaría una gran amistad. El poeta frecuentaba el Atelier de Rue Delambre, situado en el epicentro del barrio bohemio, colindante a La Rotonde y Le Dôme en Montparnasse.

Por supuesto que en París —cuna de la vanguardia del arte— también estaban las galerías, los coleccionistas, los mecenas y modelos que visitaban diariamente los cafés, bares y bistrós de Montparnasse.

Ahí, a tan sólo unos pasos de su atelier en Rue Delambre, los grandes maestros frecuentaban  los cafés; La Rotonda, Le Dome, Le Dingo, The Jockey, La Closerie des Lilas, ahí estaba una calle Rue Delambre- que salía del Carrefour Vavin, y no podía haber una mejor esquina en todo el barrio para vivir y trabajar, para emborracharse y enamorarse, ahí se instaló Federico Cantú  ( 1924-1934) exactamente frente al atelier de su amigo Tsuguharu Foujita. Y porque no, recordando las palabras de Henry Miller ahora afirmaba:

 “No tengo dinero, ni recursos, ni esperanza. Soy el hombre más feliz de la vida. Hace un año, hace seis meses, pensaba que era un artista. Ahora ya no pienso en ello; Ahora Soy”.

 

 

En un breve respiro de su estancia en Paris, Federico prepara su primer retrospectiva en el Museo de Los Ángeles California “Exposition Park” , en ese momento Ramos Martinez , recién terminaba una gran exposición en el mismo recinto , seguida la de Federico Cantú y ya en 1930 la exhibición de Jose Clemente Orozco.

Descanso en la huida a Egipto 1929

Esta obra de corte sacro, se hace acompañar de una Madona de 1928, que sumada a la obra de abril de 1929 titulada Homenaje a Lord Byron, forman lo que Cantú decidía llamar: “El tríptico de Lord Byron”

Quizá el elemento anecdótico mas trascedente seria que ; Mexico se habría sumido en la Guerra Cristera. Este hecho realmente situaba la temática de Cantú , por mucho equidistante , del movimiento plástico de la Escuela Mexicana de Pintura.


 

 

Madonas y Vírgenes:

 

Las Madonas y las Vírgenes son una constante en la obra de Cantú , el tema ya es tratado por él desde la época de la Escuela al Aire Libre de Coyoacán , sin embargo esa devoción por el arte sacro se va amalgamando poco a poco en la obra, al grado que en 1928 Cantú pinta su primer obra mural en Pasadena California donde incluye el pasaje del Cristo Negro, pero también y a manera de retablos pinta la obra Madona y Descanso en la Huida a Egipto donde la Virgen y el Niño son el elemento central , la serie de tintas incluidas en la “Carpeta Dorian” temáticas ya narran este laberinto bíblico.

 

Si bien existen algunas tintas y pinturas de caballete donde Federico, nos presenta sus primeros autorretratos , es en el lienzo de la Huida a Egipto donde decide colocarse como donante y a manera de Ex voto , incluye una leyenda dedicada a la Virgen .

Federico a parece junto con su hijo y su esposa, obra única donde se pinta unto con los dos.

 

 

Esta obra , fue publicada en diferentes crónicas dedicadas a la exposición , algunos recortes de periódico, sobrevivieron esta constante migración del artista y nos permiten ajustar y narrar la trayectoria de dichas obras que a partir del invierno de 1929 pasarían a formar parte de la Colección de Betty  Bher, en Los Ángeles California.

 

 

Muchas décadas despues y ya entrados en los años 50s, el tríptico , fue recuperado por Cantú y colgado a manera de secuencia, permaneció en el comedor del artista durante las décadas posteriores, dichas obras y con el vaivén de la Susecion testamentaria pasaron a formar parte de nuestra colección de arte CYDT.

 

 

En 2026 a casi un siglo y con la idea de la restauración y cambio de marco,  “La huida a Egipto” nos revela otros detalles, primeramente que el trasporte de la obra  no se llevo a cabo con el cuidado necesario, simplemente se recorto la tela del bastidor original , mostrando con ello un faltante que se deja ver , tanto en detalles de las figuras como en el ex voto, perdiéndose en el dobles detalles  que se ocultaban en la bagueta que limitaba el costado de la obra.

 


 

 

Esta primer retrospectiva de la obra de Federico en 1929, nos deja ver, el pensamiento y carácter que darán paso a la madurez del artista que en esa época recién cumplía los 22 años y se disponía a terminar un siclo en Paris que finalizara en 1934. Tambien es muestra de el cariño y la búsqueda de un artista por su obra temprana, que por fortuna , que ha mas de cien años, nuestra colección de Arte Cantú Y de Teresa, comparte el legado de Federico en nuevas exposiciones.

 

En hora buena por el Ulises de Cadereyta y su obra.

 

 

Adolfo Cantú

Primavera de 2026


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